sábado, 5 de septiembre de 2015

Capitulo 100 - "I love you, that´s all I want to say" {final}

Septiembre, 1958.

-Es por él.
respiró hondo dejando la taza de té en el suelo -... ya veo.

Miraba cómo reposaba los ojos en una pequeña paleta con pintura seca. Jugaba con sus labios y seguía respirando de la misma manera, podía escucharlo.

-Lo sabía... en realidad siempre lo supe. Todo siempre de ti es por Paul... y está bien Sally, está bien si así estás bien.
sonreí hundiendo mis labios -... Lamento mi comportamiento de aquel día también.
-No importa.

Después de acomodar un pequeño mechón de cabello detrás de mi oreja, me acerqué a él.

-Sutcliffe... - coloqué mi mano en su espalda -No quiero despedirme así. Mañana regreso a Francia y, quise verte.
-Ya lo has hecho.
-Eso creo... - me levanté, tomé mi suéter y me acerqué a la puerta para abrirla -Nos vemos.
-... Espero que algún día Paul y tú puedan ser muy felices...

Recuerdo que hablamos al día siguiente en la estación, nuestra despedida fue la última vez que pude verle... cuatro años después, había fallecido.

Después de todo, a Stuart le agradezco tanto por sus deseos e ilusiones para mí y Paul, que a lo largo del tiempo, se han cumplido.




Sábado, 22 de Julio de 1967.

-Está pasando... va a pasar... - caminaba de un lado a otro -¡Voy a ser una McCartney!

Molly y Cynthia se encontraban sentadas en la cama mientras miraban todo el espectáculo que armaba. Tenían un gesto que sólo decía: "¿y a ésta qué le picó?"

-Juicy, por el amor de todos los dioses... ¡me estás mareando!
-¡No puedo calmarme! No sé qué hacer...
-Escapar. Toma un avión a Lille tranquilamente, nosotras le diremos a Paul que te dio un pequeño resfriado por el cambio de clima y...
-¡Molly! - Cyn la interrumpió -No le metas ideas, ¿no ves que con ese nerviosismo es capaz de todo? - me observó -Sally querida, respira un poco y trata de tranquilizarte.
me hundí en el sofá que se encontraba en la habitación y suspiré -Ni siquiera puedo respirar. No pensé que la ansiedad me atacara tanto...
-Ya mujer. Tendrás un marido, engordarás, tendrás otros seis hijos conociendo a ese Paul y... pues...
-¡Molly!
-¡Juliet! - sobresalté -¡¿Dónde está mi bebé?!
-Cálmate, está con George y Pattie.
-Necesito verla...
-Está en buenas manos Sally, mejor vístete que se hace tarde. Vamos querida... - Cyn se acercó a mí y tomó mi brazo.
-¿Y si no me queda el vestido?
-¿Que no te queda? - rió irónica y me ayudó a reincorporarme -Qué dices, estás en tu mejor punto... mírate.
-¿Será que ya te estás dejando engordar?
torcí la boca en cuanto miré a Molly -Mejor... - repasé mi rostro con mis manos -Mejor voy a ver a Paul.
-No vas a ir a ningún lado que no sea el baño para ponerte el vestido, ¿está bien?

Suspiré por milésima vez.

08:30pm.
Narra Paul:

-¿No te bastó con ver a Sally engordar y tener que soportar sus cambios de humor?
-Estaba embarazada John - acomodaba mi corbata mientras me miraba en el espejo -Y desde que tenemos 15 años tiene unos cambios de humor repentinos, y lo sabes.
-Vamos hombre, puedes arrepentirte... aun hay tiempo.
-¿Qué hora es?
-Faltan treinta minutos. ¿Lo harás?
-¿Hacer qué, John?
-Arrepentirte - miré su sonrisa desde el espejo.
-Johnny, sabes que siempre tendrás un lugar en mi corazón aunque Sally sea mi esposa.
-¿Si Paulie? - sonrió tiernamente y pestañeó rápido, pareciendo una linda muñeca.
-Ya guarda silencio, parecemos... amantes - un escalofrío recorrió mi cuerpo.
-¿Y no lo somos, eeeeh?

En ese instante tocaron la puerta.

-¡Ábranme! - gritaron.
-¿Quién será? - musitó John.
-¿No conoces esa voz? - abrí -Henry, ¿dónde te habías metido?
-Estaba con Molly, perdón por venir tarde - después de pasar, dejó una botella de champagne y tres copas en una pequeña mesa de por ahí -¿Cuánto falta?
-Treinta minutos.
-Ahora sólo faltan veintiocho.
-Vaya, qué rápido. ¿Y para qué el champagne?
-Para brindar por el McCartney sin esposa.
-Más que nada, es para calmar los nervios - afirmó Ringo mientras miraba a John -Vamos, tomemos una.
-Sólo una - miró a los chicos que asentían a su vez -Bien.

John comenzó a servir.

-¿Qué te dijo Molly?
-¿De verdad quieres saber? - Ringo tomó su copa.
-¿Pasa algo malo?
-No, nada...
-¿Es Sally?
-Eh, sí. Sucede que está más nerviosa que tú cuando iba a nacer Juliet.
-¿Se puede estar aun más nervioso? - dijo John terminando de servir, tomé mi copa y él igual.
-Al parecer sí, y si quieres asegurarlo, ve a la habitación de Sally.
-Ni se te ocurra - miré a John amenazante con los ojos entre cerrados.
-No no, jamás lo haría... voy a estar con McCarroni - levantó su copa -¡Por un Paul sin desesperación en el matrimonio!
-Por... ¿Qué?
-¡Salud!

Ringo y John terminaron la bebida de un sorbo.

-Sí... salud - alcé la copa y terminé por tomar todo.

08:40pm.
-¡John! ¿Qué diantres haces aquí?
-¿Está Cynthia?
-No, se fue junto con Molly hace un par de minutos.
-Oh... - ahogó una sonrisa -¿Puedo pasar?
-Claro.

Después de que pasara, me asomé sin salir del marco de la puerta para ver si alguien más lo acompañaba por ahí.

-Sally... wow, te ves... espectacular.
-Gracias - sonreí.
-Te queda bien el matrimonio.
reí mientras cerraba la puerta -¿Tú crees?
-Por supuesto.
-... Y bien, ¿qué te trae por mi habitación aparte de buscar a Cyn?
-Nada importante realmente, quería saber cómo te encontrabas.
-Nerviosa, ansiosa, emocionada... aterrorizada.
-¿Aterrorizada?
-Bueno, no por el hecho de que me casaré con el mismísimo Paul McCartney, sino porque... vamos, aunque ya vivíamos juntos, tenemos una hija y todo eso que las parejas hacen... - terminé por tomar asiento en la cama, al lado de él -... será mi esposo, hasta que la muerte nos separe.
-¿Y no querías eso?
-¿Qué dices? ¡Claro que sí!
-¿Entonces?
-No lo sé realmente. Era uno de mis sueños más profundos desde que era adolescente en Liverpool, ¿quién diría que se cumpliría? - sonreí y suspiré -Ahora que se acerca el momento, siento un poco de temor.
-Sally, esto es sólo una tradición, ustedes ya tenían una vida de casados.
-Tradición o no, esto pasará: Paul será mi esposo.
-Por fin tu sueño húmedo se hará realidad.
-John... - sonreí divertida mientras desviaba la mirada.
-Te imagino soñando que te casabas con el dulce James.
-Nunca fui tan cursi.
-Bueno... que se acostaban.
-Por favor - reí -Soñaba que era distinto conmigo y...
-¿Distinto?
-Sí, ya sabes. Antes éramos tontos adolescentes impulsados por los celos, las hormonas, y todo eso.
-Ah ya comprendo, soñabas que Paulie maduraría. Mira, el tipo aun no madura del todo pero... va por buen camino.
-No... sólo... que era todo diferente, todo. No me arrepiento de haber estado con Stuart, pero en fin. Las cosas suceden por algo... - hundí mis labios y bajé la mirada.
-Todo saldrá bien Sally, ustedes se aman tanto que me da náuseas.
-Y no lo dudo.
-¿Te aterra ser Sally McCartney en vez de Jaucemelt? - reí -Vamos Sally, confía en la vida. Apenas comienza todo, y lo único que los separará será la... muerte - hubo una pequeña pausa -... Ya deja el estrés mujer, ¡te casarás con el chico que miles de chicas quisieran tener!
reí -Tienes razón... - y lo miré, entonces no pude evitar abrazarlo -Te agradezco mucho John.
-No hay nada que agradecer Juicy.
-Basta de cursilerías - me reincorporé -¡Es hora de casarme!
-¿Quieres que te deje sola unos minutos? - me quedé pensativa -... Puedes decirlo.
-No lo sé.
-Te dejo entonces - sacudió su mano mientras se acercaba a la puerta -Chaíto...
-John...
-Te veré cuando estés aceptando ser una McCartney.

Y cerró. Antes de salir para dirigirme a la gran ceremonia tomé aire, me miré al espejo y platiqué conmigo unos segundos... hasta que me di cuenta que estaba enloqueciendo.

-Bien, hay que salir...

Abrí la puerta, miré al pasillo y por sorpresa Paul se encontraba parado frente a un espejo, también platicando con él mismo mientras acomodaba su corbata. Mordí mis labios al verlo tan apuesto... y al sentir mi mirada, volteó... entonces me escondí atrás de la puerta.

-¿Sally?
-¿Si...?

Se acercó y entrecerré más la puerta colocándome detrás de ésta, no dejé que me mirara.

-Lo siento, dicen que es de mala suerte.
-¿Crees en eso? - rió.
-Quiero asegurarme de que todo salga bien.
-Y así será... - vi su mano y la tomé.
-¿Sabes?
-¿Qué sucede?
-Estoy muy ansiosa... y nerviosa.
-Yo también.
-¿Por qué estaremos así, ah?
-Quizá porque, por fin serás mi esposa. Por fin serás la persona con la que compartiré mi vida y, eso nadie podrá evitarlo más que la muerte ¿no?, o quizá nos damos cuenta hasta hoy que no importó todo lo que pasáramos desde los viejos días, estamos aquí con Juliet... y ya no hay nada más imposible.
sentí un nudo en la garganta -Ando con los sentimientos alborotados, no me hagas llorar.
-Oh vamos, si quieres hacerlo...
-Pero Molly me ha maquillado tan bien... - lo escuché reír -Creo que debemos irnos...
-Creo lo mismo. Entonces, ¿te veo en donde nos vamos a casar o...?
-Ahí estaré, sin falta.

9:00am.
Narra Paul:



Algo nervioso, pero ahí me encontraba. Acomodaba mi corbata una y otra vez sin darme cuenta, todo gracias a la ansiedad. Entrelazaba mis manos mientras miraba a los invitados, en especial a mis tres grandes amigos:

John hacía un ademán con la mano indicando un "ok" mientras guiñaba el ojo, a su lado se encontraba Cynthia sonriente manteniendo en su regazo a Julian. Ringo me sonreía y señalaba su reloj, seguro pensaba que Sally me había dejado plantado, Molly volteaba para ver si su amiga se aproximaba, y George... bueno, George jugueteaba con Juliet que se encontraba en los brazos de Pattie.

Suspiré profundamente, cerré los ojos por unos segundos y luego los abrí al escuchar un poco de alboroto. Sally caminaba hacia a mí, con una sonrisa.

Narra Sally:

La brisa veraniega de Grecia junto con al sonido que provocaban las olas del mar. El azul del cielo con algunas nubes, el sol era fuerte... así que disfrutaríamos más tarde de un atardecer con tono rosado y naranja. Mi cabello llegó a cubrir parte de mi rostro algunas veces, y mi vestido se ondeaba al ritmo del aire.

Paul tomó mi mano, y juntos miramos a quien nos diría el típico: "ahora los declaro, marido y mujer... puede besar a la novia".

-Luces hermosa - susurró sin mirarme.
-Y tú muy apuesto... ese traje hace que quiera hacerte mi esposo de una vez.
escuché su risa -Calma, no falta mucho.

...

Las últimas palabras, y el suave y lento beso frente a todos que a su vez aplaudían. Ahora soy oficialmente una McCartney... Sally Gresendre McCartney para ser exactos.

Miraba con una sonrisa a Paul mientras nos tomábamos las manos.

-Srita. McCartney - susurró a mi oído y lo abracé.

...

-¡Mamá! - corrí a abrazarla a pesar de tener tacones.
-Tranquila Gresendre, vas a tropezarte.
-¡No importa! - terminé envolviéndola con mis brazos.
-Y arruinarás ese vestido.
-Ah, entonces sí importa - reímos -De cualquier manera, ahora vamos a cambiar de ropa... no quiero que nada malo le suceda.
-Y es que sigues siendo la misma ah - frotó mi espalda -Muchas felicidades cariño.
-Gracias, gracias - sonreí -¿Cómo has estado?
-¿Y yo importo ahora? - me separé de ella -Por favor, dime tú cómo estás.
suspiré -... Feliz mamá, por fin estoy feliz.
-¿Cómo no podrías estarlo? - tomó mis mejillas y volteó con cuidado mi rostro, apuntando directamente a Paul que saludaba a lo lejos -... Si tienes a ese hombre contigo.
-Lo sé, lo sé. Me siento muy afortunada... me siento contenta... me siento tranquila. ¿Ya me dirás cómo te encuentras?
-Muy bien, eso es todo - sonrió -¿No saludarás a Gabrielle?
-¿Está aquí? - señaló a lo lejos y la miré -Oh, vamos... acompáñame - tomé su mano.

Nos dirigimos a donde se encontraban todos, era la familia McCartney y la familia Jaucemelt... aunque claro, por parte de Paul había más gente. Y también nuestros amigos, que eran pocos... pero contaban muchísimo.

-Gabi.
-Sally cariño - me abrazó -Felicidades.
-Gracias... ¿Lo ves? Ese chico que decías que sólo me traía problemas, ahora es mi esposo.
rió -Bueno, al final no fue tan malo.
-¿Malo? - sentí los brazos de Paul en mi hombro -Esa palabra no va conmigo... - sonreímos -Es bueno verlas de nuevo.

Saludó a mi madre y a Gabrielle.

-Creo que sólo nos hemos visto dos o tres veces Sra. Jaucemelt - miró a mi madre.
-Yo a ti te he visto más veces - dijo -Te lo aseguro.
-Y yo te escuchaba tooodas las tardes, y no me refiero especialmente a The Beatles.
-¿Ah no?
-No, ya sabes... Liverpool 1958...
-Shh, Gabrielle - musité.
-Sí así es, nadie ni nada hacía que Sally se calla...
-¡Bien, suficiente información! - interrumpí -¿Pasamos a saludar juntos? - tomé el brazo de Paul y lo miré, él sólo me dedicó una sonrisa.
-Está bien... En un momento más las volvemos a ver - dijo dirigiéndose a Gaby y a mi madre.
-No se preocupen - sonrieron.

11:03am.



No es una típica fiesta de boda, porque no fue una típica boda.

Todo fue algo distinto en cierto punto, tanto como queríamos. Una pequeña boda con nuestra familia y amigos cercanos, todo realizado en Grecia, con una asombrosa vista al mar y contacto con la naturaleza. Un vestido blanco, pero no el típico esponjado, y una "misa", pero no la típica. Más bien fue firma de papeles, y el saber que ya éramos ante el mundo y ante nosotros, algo más que pareja... aunque lo hubiéramos sentido así desde hace tiempo.

Ahora todos se encontraban almorzando, platicando, riendo o felicitándonos. Habíamos cambiado de ropa a algo más cómodo para disfrutar el día. Juliet estaba con nosotros, al lado de Paul que a su vez le daba de comer... no queríamos tenerla alejada al menos por ahora.

-Vamos Juliet, una más... - ella sólo se sacudía -Debes comer bien.
-Al parecer no quiere - reí.
-O no quiere comer ésto.
sonreí -Está bien, déjalo así. Pattie le dio de comer antes de la ceremonia - limpié la mejilla de Juliet con una servilleta.
-Bien - dejó el cubierto en su plato.

Llegó George junto con Pattie, Astrid y Klaus.

-Ahora son "los McCartney" - dijo Klaus con su agradable acento.
-¡Felicidades chicos! - añadió Astrid.
-Muchas gracias - los miré y no pude evitar sonreír.
-Es bueno verlos después de tanto tiempo... tomen asiento, por favor - ofreció Paul señalando con su mano los lugares que sobraban en esa gran mesa.

Y nos acompañaron todo el almuerzo. Platicábamos acerca de los viejos tiempos, en la charla no pudo faltar una mención acerca de Stuart y sólo pude suspirar y seguir sonriendo.

-Stuart, donde sea que se encuentre, verá que cuidaré bien de Juicy... - dijo Paul mirándome.

Seguimos platicando. Y así fueron llegando John con Cyn, y Ringo con Molly para seguir recordando los viejos tiempos.


14:45pm.
Un par de horas después de mediodía, el sol seguía brillante. El viento era el mismo, sólo que un poco más fresco. El aroma de la brisa invadía el lugar al igual que las voces de todos que seguían hablando mientras tomaban té, café o básicamente una copa.

Entonces, The Beatles no tardaron en aparecer.

-¿Hola? ¿Sí? ... Probando... - John gritó sin ningún micrófono cerca.
-Ya habla... - George golpeó su hombro.
-Bien, bien - aclaró su voz -Antes que nada, quiero felicitar a los McCartney porque, por fin son "los McCartney". Sí que esa Sally es toda una difícil.

Levanté la mano indicando un gracias, irónico claro, y reí.

-Y bueno, mi pequeño McCartney se ha convertido en prisionero del amor... aunque ya lo era desde 1958... ¡Pero en fin! Felicidades, chicos - todos aplaudieron y Ringo se aclaró la garganta para hablar.
-De igual manera quiero felicitarlos porque, a pesar de que me empapé por las lágrimas de Paul en Liverpool y Hamburgo ya que siempre pensaba en Sally, al final todo resultó como en los profundos sueños de el chico.

Miré a Paul sonriendo y él hundió los hombros, con una risita juguetona.

-Vas mi buen Ringo...
-Bien... - sonrió -No sé qué decir aparte de felicitarlos ya que no pude burlarme del Paul lastimado por el amor como John y George... pero, supe que como hablaban tanto de una francesa llamada Sally, todo terminaría bien... y así fue, ¡muchas felicidades chicos!

Mientras todos aplaudían, sentí la mirada de Gabrielle retándome, negué suplicando que no pasara a exponer mi adolescencia vergonzosa, y como si el destino se burlara de mí, Molly ya estaba frente a todos con una gran atención sobre ella.

-Oh... todos le tiran granadas al pobre McCartney dejando a Sally a un lado, pero veamos: Liverpool, 1958. No había día en el que Sally no mencionara a Paul, ya fuera por buena razón o mala, pareciese que el chico vivía en sus pensamientos... y claro que así era. "Molly, es que sus ojos..." "¿Has escuchado su voz?" "Ese acento provoca que quiera escucharlo todo el día..." "La manera en la que canta..." "Cómo bromea..." "Paul ésto, Paul lo otro...". Como buena amiga tuve que lidiar con ello SIEMPRE, sea en Liverpool, Australia, París o actualmente también. De igual manera, supe que en cualquier momento acabarían juntos, y mírenlos... tan dulces con una hermosa niña a su lado.

Molly y yo nos miramos y sonreímos. Le susurré un "te mataré" sin decirlo, y rió:

-¡Por Sally y su obsesión McCartney que la perseguirá por siempre! - levantó su copa.

Al final todos terminaron brindando.

16:00pm.
Después de un buen rato sin que nadie hablara, Paul y yo nos separamos para seguir saludando. Me encontraba con Molly, Cynthia y Pattie.

-¿Alguien ha visto a George?
Molly volteó a todos lados -... No... no me había percatado de que Ringo había desaparecido.
-También John.
todas clavaron la vista sobre mí, seguro para que dijera algo acerca de Paul... -Ya saben cómo son los chicos... - logré decir y tomé un sorbo de champagne.

Miré el lugar sin voltear la cabeza, después de observar a Juliet que se encontraba feliz junto a Gabrielle y a mi madre, concluí que tampoco había rastro de Paul. Seguro planeaban algo, o no... bueno al final, ellos son The Beatles.

Y como había pensado, ahora se encontraban los cuatro con instrumentos en mano, acomodándose a mitad del lugar. George y John con guitarras acústicas, Ringo contaba con unos tipos de tambores, y Paul con su bello höfner.

-Amm... amm... ¿hola? - me miró, sonrió y sonreí de vuelta sin pensarlo... noté que se encontraba nervioso -Bien. Antes de comenzar, explicaré el por qué de la canción que escucharán. Pues, como muchos ya saben, Sally y yo nos conocimos desde que éramos adolescentes, pero por un largo, muuy largo tiempo, no pudimos estar juntos como ahora, provocando que pensara en ella y por lo tanto, que se convirtiera en mi musa principal. En fin, esto es para ti Sally McCartney.

Sentí la vista de las chicas en mí acompañadas de una sonrisa, bajé la mirada sonrojándome un poco. Escuché el "uno, dos, tres..." de Paul, y los primeros acordes de guitarra comenzaron a sonar.

Era "And I Love Her" ...


Después, se dedicaron a tocar unas cuantas canciones, algo que alegró más la tarde. "From me to you", "Do you want to know a secret?", "This boy", "I'll be back", "I'm happy just to dance with you", "Yesterday", "I need you", "Wait", "Norwegian Wood", "Here, there and everywhere" y terminaron con una canción reciente del último álbum: "A day in the life".

Era bueno saber que el sonido de The Beatles a pesar del cambio, seguía ahí... como los Beatles de antes, y disfrutaban recordando viejos tiempos. Al final, Paul le pidió su guitarra a George y quiso tocar "Michelle".

-Una confesión que recién quiero hacer es que, "Michelle" también formó parte del síntoma Sally - todos rieron, incluyéndome... aunque aún me encontraba sorprendida -Por eso la frase en francés, había pensado en poner más pero los chicos dijeron que mi francés era pésimo así que... - enfocó su mirada en la guitarra -Aquí va.

Contemplé a Paul mientras tocaba y cantaba, supe que ya no me encontraba nerviosa, ni aterrorizada. Me había casado con Paul McCartney, y eso era lo único que importaba.

17:13pm.
Narra Paul:

-Hey...
volteó y sonrió -Hola.
-Hola... - susurré y me detuve a su lado, mirando el mar al igual que ella -¿Era verdad eso?
-¿A qué te refieres?
-A que, si siempre hablabas de mí.
rió -Claro que es cierto... y es vergonzoso reconocerlo.
-¿Por qué vergonzoso? Está bien, sé que en realidad esa Sally adolescente tenía buenos sentimientos.
-¡Por eso mismo! Era Sally Dean, rebelde sin causa... bueno, quita el Dean. Pero sí era dura, fría, orgullosa... algo que dejé con el paso del tiempo.
-De igual manera me gustabas.
la vi sonrojarse -Tú siempre fuiste el dulce y adorable Paul, yo siempre sentí que tú no estabas hecho para mí, tú eres mucho... tan talentoso, apuesto y... bueno.
-De ninguna manera, y nunca vuelvas a pensar eso... no es así - nos miramos y sonrió.
-¿Sabes? Mi mamá me ha dado una carta de Albert.
-¿De verdad?
-Sí - alzó un pedazo de papel doblado -¿Quieres que la lea?
asentí -Sería bueno saber qué opina después de todo.

"Gresendre, o mejor dicho: Sally.

Creo que nunca te dije lo admirado que estaba al verte. Tú una vez dijiste que querías luchar por lo que deseas, y así fue. Mírate ahora, toda una McCartney... puedo quedarme tranquilo.

Mis mejores deseos para ti, Paul, y Juliet.
Que la vida les pinte bien hoy y siempre.


Te aprecia:
Albert Mussen."

-No sé qué pensar.
-Mi madre dijo que por favor me entregara la carta. Le pregunté acerca de él, y me dijo que ahora tiene una bella esposa australiana con la que está esperando a su segundo hijo. Pasó las vacaciones en Lille y mencionó que se la había dejado en el último momento con equipaje en el automóvil... - rió -Como sea, terminamos bien y, me alegra saber que él igualmente está realizando su vida.

La abracé.

-¿Y eso? - sentí sus brazos cruzar en mi espalda.
-Amo ver que eres así.
-¿Así... cómo?
-Tan tú - nos separamos unos segundos y me dio un pequeño beso -Tan Sally.
-... A todo ésto, no te he dicho mis palabras de boda.
-Ya me las dirás en la "noche de bodas" - guiñé el ojo.
-Paul... - sonrió.
-Juliet no puede ser hija única, será caprichosa como su madre.
-Oh gracias, qué amable. Respecto a lo otro... ya veremos que se nos ocurre.

Inhalaba y exhalaba. Todo era tranquilidad junto a ella y al sonido que provocaban las olas del relajado mar... el viento fresco, y las voces que aun se podían escuchar.

-Bien, dime tus palabras.
-Sabes que no soy cursi.
-¿Ah no? ¿En serio? - pregunté sarcástico.
-Es que tú... tú provocas que salga lo más cálido de mí.
-Así es como debe de ser, Srita. McCartney... Oh, "Sally McCartney" - repetí -¡Sabía desde el '58 que se escuchaba bien!
rió -Siempre se escuchó bien.

Sonreí. Ambos miramos el cielo que cada vez oscurecía más, y las nubes que se tornaban a colores rosados, provocando que pareciese una pintura. Tomé su mano, y la atraje hacia mí para abrazarla.

-.. Paul... no sé qué sería de mí sin ti. Ni siquiera llego a imaginar una vida donde ya no te encuentres en ella. Quiero despertar y verte por el resto de mis días, saber que estás ahí... que puedo abrazarte, besarte, y acariciarte... decirte que nunca te dejaré ir, y saber que así será. Eres esa parte de mí que jamás pensé que tenía, esa parte que... quiero tener siempre...

Hizo una pausa repentina y nos observamos unos segundos sin decir nada, contemplé sus ojos color miel apunto de llorar. Al ver que formaba una pequeña curva con sus delicados labios, se acercó a mi oído y escuché su respiración. Antes de preguntarle qué sucedía, ella decidió romper el silencio:

-... Te amo Paul... es todo lo que quiero decir.

Susurró, y juntó sus labios con los míos.





FIN.